Anecdotario pedabóbico-sindical (III).


Reunión con la ex-directora del Servicio de Ordenación, Calidad e Innovación. Despacho de la interfecta. Motivo: el Decreto Foral de Derechos y Deberes (es un decir) del alumnado, en el que se establece el derecho del alumno a recibir una "educación emocional que facilite afrontar adecuadamente las relaciones interpersonales".
Se objeta a la señora directora que uno ganó una oposición para ser profesor de música y no de emociones y que, de haber sabido que aquellas tres plazas en juego eran para impartir "educación emocional", muy probablemente habría desistido, y que, además, considera que las emociones no entran dentro de las competencias profesionales de un docente. Respuesta: "Hoy día, un educador no se puede limitar a impartir su asignatura".
Amén.

Comentarios

  1. ¡Qué triste todo¡ y qué pereza me dan estos políticos. Lo que más me ha gustado del Taller de Amor y Humor es la academia organizadora: nada más y nada menos que Academia "SOCRÁTICA"... sin comentarios.
    PD: como psicóloga puedo afirmar y afirmo que lo de la Inteligencia Emocional aún no está del todo claro en los círculos académicos serios. Pero es que queda taaaaan bonita y es taaaaan igualitaria. Muerte al asqueroso CI (que, por cierto, cuenta con mucha más validez).

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  2. La verdad es que resulta chocante que estas cosas las organice una entidad llamada "academia socrática". Por lo demás, pues qué voy a añadir, nada. "Puaj", como mucho.

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  3. Es que la IE es cualitativa, el CI cuantitativo (más o menos), por eso, precisamente por eso, todos podemos reivindicar superdotación emocional, creatividad, espontaneidad... Y eso gusta.
    En realidad, lo de la inteligencia emocional ya lo dejó resuelto el viejo Aristóteles, con la "proairesis" que, a su vez, requería "frónesis"; la deliberación que requiere prudencia; saberse enfadar cuando toca y saberse contener cuando corresponde. ¿Lo de Goleman y compañía? Comentarios a pie de página de lo que tal vez hayan leído, pero no entendido, empero venda.
    Un saludo.

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    1. Muy buen apunte, Xavier. La constante es elevar a categoría de no-se-sabe-qué lo que no dejar de ser la capacidad de comportarse con una cierta madurez. Pero, claro, si queremos restar importancia a unas cosas porque conviene, debe ser a cambio de sobrevalorar otras que en realidad no lo merecen. Un abrazo.

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