Viridiana, escraches y políticos



Xavier retoma en su blog un asunto que traté recientemente: los escraches. Encabeza su texto, con indudable acierto, “Escraches y chusma política”.  Y rememora dos películas: "La nuit de Varennes"  de Ettore Scola y "Stage Coach" de John Ford, ambas desconocidas para mí aunque me comprometo a intentar verlas después de su recomendación. 

La referencias y, sobre todo,  la frase de uno de los protagonistas de la cinta de Scola a la princesa, que no entendía cómo el pueblo podía ser tan desagradecido con su rey legítimo y le decía: “han descubierto que son pobres", me han hecho recordar esa gran obra de arte titulada Viridiana.

Pensando en escraches y en “chusma política”, no he podido dejar de asociar a María Dolores de Cospedal (me viene a la mente su imagen llevando a hombros al Cristo de la Caridad en la Semana Santa de Ciudad Real) con el personaje de Silvia Pinal, la de la maleta con la cruz de madera, la corona de espinas y los clavos; la que se sonrojaba cuando le ofrecían ordeñar una vaca; la que se probaba el corsé y los tacones de la difunta esposa de Don Jaime (Fernando Rey); la que rezaba con los pobres mientras los obreros trabajaban en la construcción; la que se sentía pecadora pero decidía finalmente “jugar al tute” con Jorge y Ramona, la criada y amante de este (“Desde que te vi la primera vez dije: mi primita Viridiana acabará jugando al tute conmigo”, decía Paco Rabal).

Asocio declaraciones como las de Ana Botella sobre la "dificultad añadida" que suponen los mendigos para la limpieza de las calles de Madrid con momentos de la obra maestra de Buñuel y me imagino a los pobres que incomodan a Ana Botella haciendo un escrache en la puerta de su chalet o quizás invitados para la cena en el día de Nochebuena. Me imagino al mendigo del velo y el corpiño con la mantilla de Cospedal y con el coro del Mesías de Haendel como telón de fondo…

Escraches aparte (ya dije en su día que no me gustan), la realidad, incómoda o no, está ahí, en la calle, en los escraches, en los desahucios, y no en FAES (recientemente, la Fundación que dirige el expresidente Aznar calificó a los participantes en los escraches de “filototalitarios”, “garrulos” e “inciviles” en el último número de sus “Cuadernos de pensamiento político” -es un decir, lo de “pensamiento”-). Hay pobres. Hay parados. Hay desahucios. Hay dramas. Una cosa es que no guste. Otra, tratar de convencernos de que no existen o de que las víctimas son los verdugos. 


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