Con el carrito del helao. Las dietas de Caja Navarra (II).


Continúa el jolgorio en Navarra. Y cómo nos lo estamos pasando, oigan.

Que si Sánchez de Muniáin (vicepresidente, consejero de cultura y portavoz del Ejecutivo) dice que no piensa devolver lo que se ha llevado en dietas (“jamás he participado en sesiones dobles o triples”, dice, como si haber cobrado 106.119 euros entre julio de 2004 y diciembre de 2011 -único periodo del que existen datos individualizados-en sesiones singulares, en toda la extensión de la palabra lo de singulares, fuera éticamente aceptable) y que tampoco el Gobierno del que es vocero institucional tiene intención alguna de suprimir el complemento salarial con que los miembros del Gobierno (entonces formado por UPN y PSN en coalición, con Yolanda Barcina-UPN- como presidenta y Roberto Jiménez -PSN- como vicepresidente) se auto-agasajaron para compensar el cese del cobro de dietas de Caja Navarra (cese que se produjo un mes después de que un periódico local, Diario de Noticias, destapara todo el tomate), que si Barcina (presidenta del Gobierno de Navarra) se habría embolsado 27.041 euros por ese complemento salarial tras la renuncia (post-escándalo, insisto) a las dietas, que si Sanz (expresidente), Barcina y Miranda (exconsejero de Economía y Hacienda) habrían cobrado cinco veces en una misma semana por escuchar lo mismo (en todas las reuniones se trataron los mismos asuntos) ingresando la actual presidenta 8.585 euros por dos reuniones: una doble -la permanente- y otra triple -la junta- el 10 y el 17 de enero de 2011), que si Maya (alcalde de Pamplona) sí va a devolver el dinero porque es lo “razonable desde el punto de vista personal, moral y ético" y porque considera que “no estaba justificado el trabajo que se hacía para cobrar unas dietas de 5.000 euros" (dice el alcalde que ha tenido una reacción “inmediata y fulminante” y las dietas se suprimieron en 2011: sí señor, eso es celeridad), que si Jiménez dice que él se ha forrado (la expresión es mía, pero viene a decir lo mismo) de forma “transparente” mientras “otros” lo han hecho de forma oscura (cuando en uno u otro caso, transparente u oscuro, es, cuando menos, inmoral), que si cobró por reuniones a las que no asistió porque cobraba “por el trabajo y la responsabilidad asumida” y no por la “presencia física”… en fin, ya digo, una juerga. Y lo que nos queda. Acomódense que esto va para largo.

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